
Avril Lavigne es una chica que sabe lo que quiere. Y cuando llegó el momento de escribir su esperadísimo tercer disco, The Best Damn Thing, tenía un claro objetivo en mente: hacerlo divertido. En 2004, mientras hacía la gira de su último álbum, Under My Skin, que vendió más de ocho millones de copias en todo el mundo, la dinamo punk-pop canadiense descubrió que las canciones que prefería tocar eran las más rápidas y con el tempo más alto, así que decidió hacer un disco que capturara la clase de energía intensa y a todo gas que adoraba liberar sobre el escenario.
The Best Damn Thing rebosa de vigorosos riffs de guitarra, estribillos instantáneamente pegadizos para cantar a coro e inaugurar las fiestas, punk power pop y una rebelde actitud rockanrolera. Es marcadamente diferente del tono más oscuro e introspectivo de Under My Skin y, en temas como el desafiante y desenfrenado plantón a un novio infiel "Everything Back But You", Avril disfrutó creando para sus letras situaciones que no han salido, como ella dice, "directamente de mi diario". El resultado es una colección de canciones que revelan hasta dónde ha evolucionado como compositora y cantante desde el fresco y descarado "I Can Do Better" (uno de los preferidos por Avril) hasta el irrefrenable primer sencillo "Girlfriend", que inesperadamente combina un ritmo hip-hop con potentes acordes, palmas y un estribillo cantado al estilo de un grupo de chicas, con un giro punk rock, o hasta la emotiva balada "Keep Holding On", que escribió a petición de 20th Century Fox para su película de fantasía y aventura Eragon.
Como artista con un oído fino y bien formado para melodías pop poderosas y magnéticas, Avril se involucró intensamente en todos los aspectos de la creación de The Best Damn Thing: desde ser ferozmente independiente al escribir sus propias canciones hasta elegir a sus productores y colaboradores musicales y revisar obsesivamente y retocar los tonos de las guitarras y la percusión en el estudio, ha trabajado duro para asegurarse de que sería su mejor disco hasta la fecha.
Por supuesto, toda la energía afilada y optimista que transmite el álbum, cobrará vida en la actuación en directo que Avril planea para su gira este año: ha reunido a un nuevo grupo y hasta se llevará consigo a dos bailarines.
Han pasado muchas cosas en la vida de Avril Lavigne desde que publicó su álbum de debut, Let Go, en 2002, cuando tenía diecisiete años. Ese álbum logró ocho nominaciones a los Grammy y cuatro premios Juno (entre ellos el del Disco del Año y la Artista Revelación del Año), dio a luz sencillos convertidos en himnos como "Complicated", "Sk8ter Boy" y "I'm With You", y vendió más de dieciséis millones de copias en el mundo. Under My Skin cimentó el superestrellato de esta chica natural de Napanee, Ontario, entrando en el número uno de las listas de EE.UU., Canadá y el Reino Unido, dando a conocer los rotundos sencillos "Don't Tell Me" y "My Happy Ending" y recogiendo tres premios Juno más de camino.
En 2006, Avril se casó con Deryck Whibley, de Sum 41, y se introdujo en la interpretación apareciendo en Fast Food Nation, de Richard Linklater, y prestando su voz a la película de dibujos animados de Dreamwork, Vecinos Invasores.
Quizá ahora sea un poco más sofisticada pero sigue siendo incomparable e intrépida. The Best Damn Thing es Avril Lavigne en una nueva etapa de su vida; ha atravesado las sombras de la angustia adolescente y ha emergido bajo los focos, lista para divertirse y moverse y, sí, incluso bailar. Es, como ella pretendía, lo mejor que ha hecho nunca.



