
Doce años después del lanzamiento del álbum Jagged Little Pill, por el cuál ganó 7 Grammys y que además generó una ola de fanáticos alrededor del mundo, Alanis Morissette continúa siendo, no solo una artista popular, sino alguien cuyo éxito se debe principalmente a su compromiso con la originalidad y, al mismo tiempo, vulnerabilidad. Ambas cualidades le permitieron pisar nuevos terrenos con su último álbum, Flavors of Entanglement.
Actuando como el nuevo coautor y coproductor del álbum con Morissette, está el productor británico Guy Sigsworth (Björk, Imogen Heap). De casi dos docenas de canciones que nacieron de las sesiones en Londres y Los Ángeles, se seleccionaron once para la edición final de Flavors of Entanglement. Mientras pasaba por el proceso familiar de crear canciones a partir experiencias personales, Morissette encontró un gran apoyo durante una época clave en su vida. "Normalmente escribo sobre experiencias pasadas, pero esto fue escrito en tiempo real", dice ella. "Este álbum me ayudó durante momentos difíciles en mi vida. Cada canción fue como un salvavidas".
Su afición por el eclecticismo musical, espiritual y en general, aportó nuevos sonidos y estilos en este último álbum, su primer grabación después de cuatro años. La mezcla de cuerdas, percusiones y tintes electrónicos, con una perspectiva transnacional "Citizen of the Planet", la primera pista, es una narrativa poética de la historia de su vida. El punto de vista del yin y yang de Morissette, así como el ser humano en el microcosmos, siendo evidenciado en el macrocosmos, es base para la siguiente pista, "Underneath", la cual refleja el siguiente pensamiento de Mahatma Gandhi: "Tú debes ser el cambio que quieres ver en el mundo".
Mientras deconstruye el comportamiento humano en la discordante "Versions of Violence", Morissette ofrece una muestra más personal, acerca de ser la receptora de comportamientos alocados, con canciones como la energética "Straitjacket", el bello y evocador lamento del amor perdido "Torch", la transparente declaración de "Moratorium", la hipnótica marea reflejada en "Tapes", así como la gratitud e inspiración de "In Praise of the Vulnerable Man". Morissette explora la naturaleza, a veces cíclica, del aprendizaje, en canciones como la reflexivamente fundamental "Not As We", así como la libertad y el éxtasis de "Giggling Again for No Good Reason", antes de envolvernos, para finalizar, en la melodiosa "Incomplete".
"No existe otro artista, hombre o mujer, que pueda llevarte en un viaje emocional de la manera que Alanis lo hace", dice Sigsworth. "Ella tiene esta enorme fuerza emotiva. Nos lleva al epicentro de su voz, mientras deleita nuestra existencia con sus canciones. En un solo álbum puede ser furiosa y hostil, angustiada y lúgubre, elogiosamente nostálgica, sensual, despreocupada y modesta".
Doce años después de que el mundo escuchara a Alanis Morissette por vez primera, con más madurez, la artista sigue comprometida con su camino creativo, así como un enorme deseo de ayudar a otros en el trayecto. "Vivo para sanar rupturas y para enlazar los aspectos humanos y divinos de la vida, y espero que al compartir mis propias experiencias, pueda ayudar otros en sus travesías personales, independientemente de dónde los lleven", explica Alanis. "Si no fuera así, me dedicaría a la jardinería y cantaría solo en la ducha".


